Los cachorros duermen gran parte del día, a la edad de su destete y adopción (aprox 45 días en situaciones ideales), sus horas transcurren entre las comidas, unos minutos de juego/exploración y pequeñas siestas. Lo que suele suceder en estos primeros días es que durante las horas diurnas (en las que los humanos estamos despiertos), tendemos a estar con ellos todo el tiempo cerca, y por las noches pretendemos que acepten un lugar apartado, solitario y desconocido para dormir.

El resultado casi siempre es el mismo (variando con el temperamento de cada cachorro):

  • Llantos incesantes
  • Ladridos
  • Intento de escaparse del lugar que les destinamos.

Esto es absolutamente natural, no debemos nunca olvidar que el cachorro pertenece a una especie gregaria, los miembros de su manada (hasta ahora su mamá y hermanos) durmieron juntos hasta esta noche. Es dable que se sienta solo, desprotegido.

El consejo entonces es, aunque nos encante tenerlo con nosotros durante el día, lo ideal es que el cachorro duerma sus pequeñas siestas en el sitio donde esperamos que pase la noche. Si se durmió en otro sitio (incluso en nuestros brazos) hay que intentar llevarlo allí. El sitio ideal sería algún recinto del que no pueda escaparse por sus propios medios,  pero sí que pueda ver los movimientos de la casa, puede ser una habitación pequeña o un espacio del pasillo donde improvisemos una valla, existen en el mercado jaulas plegables que son muy útiles, y que además nos pueden ayudar en el proceso de adiestramiento para sus necesidades.

Su cama debe estar alejada del lugar en el que ensucie y también de la comida/agua,  debe ser mullida y acogedora (para reproducir el calor de su familia canina), a veces sirve colocar una botella con agua caliente correctamente cerrada entre los trapos y mantas.

qLuego de comer y jugar un rato con él, lo llevaremos allí y lo dejaremos tranquilo, es posible que reclame nuestra atención, pero si está bien alimentado y ha jugado un rato no demorara en dormirse. Lo dejaremos allí tranquilo hacer su  siesta, al despertarse si llora trataremos de ignorarlo, pero no bien se quede tranquilo unos segundos iremos por el (esto es para que asocie que es retirado de allí en un estado calmado y que no aprenda a llorar para esto), lo saludaremos afectuosamente y lo dejamos salir. Seguramente este sea un buen momento para practicar el ir al lugar indicado a hacer sus necesidades.

 

Todo esto facilitara que el lugar de descanso sea aceptado más fácilmente durante las noches.

Luciana Ardiles – Entrenamiento Canino