Nuestro nuevo integrante necesita además de nuestro cariño y cuidado diarios, la atención de un veterinario. El profesional que elijamos nos ayudará a cuidar de nuestra mascota, indicándonos el plan de vacunación y desparasitación necesarios.

Los cachorros deben ser desparasitados a los 25 días y recibir un refuerzo 15 días después. Luego se recomienda una desparasitación cada 4 meses. Ten en cuenta que debes pesar a tu mascota para saber la dosis adecuada del antiparasitario.

En cuanto al cronograma de vacunación, comienza a los 45 días del cachorro con las vacunas contra el Parvovirus y el Moquillo, teniendo en cuenta que el Moquillo es más frecuente en el invierno mientras que el Parvovirus en verano. Se deben aplicar 3 dosis con intervalo de 21 días entre cada una. Actualmente se le aplica la vacuna quintuple que cubre Parvovirus, Moquillo, Hepatitis, Parainfluenza y Leptospirosis.
Luego hay que repetir anualmente la vacuna Quíntuple.
Debe desparasitarse con cada vacunación porque además de eliminar los parásitos, el antiparasitario estimula las defensas y ayuda a que la vacuna produzca un mejor efecto inmunizante en nuestro perrito.

Recordemos que… ¡¡Prevenir es mejor que curar!!


Parvovirus caninoMoquillo caninoTos de la PerreraPulgasCancerParásitos externosSarnaTorcion GastricaDiarreasVacunacion y Desparasitacion


Parvovirus caninosubir

El parvovirus es una de las enfermedades contagiosas más frecuentes en los perros. El parvovirus es causado por un virus que lleva el mismo nombre. Esta enfermedad afecta el tracto digestivo de los perros y puede afectar el músculo cardíaco en cachorros muy jóvenes.

El parvovirus SE TRANSMITE mediante las heces de perros infectados. Dado que el virus es muy resistente a condiciones ambientales adversas, puede permanecer latente en el ambiente incluso por casi 3 AÑOS!

El virus del parvovirus canino también puede encontrarse en superficies y objetos que han estado en contacto con heces infectadas, tales como las suelas de los zapatos.

Otros animales, como insectos y roedores, pueden servir como vectores de transmisión del parvovirus canino.

LOS SINTOMAS:

Los síntomas pueden variar en intensidad para cada individuo. Los perros adultos suelen ser más resistentes a la enfermedad y es frecuente que no presenten síntomas notorios. En cambio, los cachorros menores a seis meses son altamente susceptibles al parvovirus y es frecuente que mueran si se contagian esta enfermedad.

Los síntomas del parvovirus canino son: vómitos, diarrea, deshidratación y heces con sangre (que pueden verse como heces oscuras). Debido a la fuerte deshidratación del perro o cachorro, la muerte suele ocurrir entre las 48 y las 72 horas desde que ocurren los primeros síntomas. En casos severos, el parvovirus produce una disminución de los glóbulos blancos. Debido a que los síntomas del parvovirus canino son comunes a otras dolencias, el diagnóstico preciso requiere de análisis de laboratorio. Sin embargo, las medidas para tratar la deshidratación pueden empezar inmediatamente.

Los cachorros menores de tres meses pueden sufrir inflamación del corazón. En estos casos, no existe diarrea y el cachorro puede morir en unos pocos minutos o en pocos días. Aún si sobrevive por más tiempo, el daño cardíaco es severo y suele conducir a la muerte.

TRATAMIENTO Y PREVENCION:

Actualmente no existe una cura para eliminar el virus de un perro que ha sido contagiado de parvovirus. El único tratamiento que se puede realizar consiste dar soporte vital al animal, para evitar la muerte por deshidratación.

Para tratar el parvovirus canino se suele mantener el balance de líquidos y electrólitos por vía intravenosa. En casos menos severos también se pueden emplear inyecciones subcutáneas y reposición de líquidos por vía oral.

La reposición de líquidos y electrólitos es lo más importante en casos de parvovirus, ya que es la deshidratación lo que conduce a la muerte del perro. Sin embargo, en algunos casos también puede ser necesario administrar antibióticos para prevenir infecciones oportunistas.

Debido a que el tratamiento del parvovirus canino es poco efectivo (existe una alta tasa de mortalidad), la mejor manera de combatir esta enfermedad es mediante la prevención.

La prevención del parvovirus canino se realiza mediante la vacunación del cachorro y perro adulto, y manteniendo la higiene de los lugares en que los perros viven y pasean. El programa de vacunación debe decidirlo el veterinario y debe ser seguido estrictamente para reducir el riesgo de contagio.

 


Moquillo caninosubir

El moquillo, también conocido como distemper canino, es una de las enfermedades contagiosas más comunes y letales para los perros.

El moquillo afecta al aparato digestivo y al aparato respiratorio de los perros. En casos avanzados, también puede afectar al sistema nervioso.

Esta enfermedad es causada por un virus de la familia paramixoviridae, similar al del sarampión humano. La enfermedad no se transmite a los humanos.

El moquillo se transmite por vía aérea. El contagio ocurre cuando un animal sano entra en contacto con partículas virales que están en el aire en forma de aerosol. Por supuesto, un animal enfermo tiene que estar presente, o haber estado, en la zona de contagio.

Cualquier perro corre riesgo de contraer moquillo. Sin embargo, los perros que corren mayor riesgo son los perros que no han sido vacunados contra la enfermedad y los cachorros de menos de cuatro meses.

Los cachorros que todavía están lactando pueden estar protegidos por la inmunidad que les ofrece la leche materna (si es que la madre está vacunada), pero esto no significa que se deban ignorar las precauciones.

SINTOMAS:

El primer síntoma del moquillo es una secreción acuosa o con pus en los ojos. En etapas posteriores, se evidencia fiebre, secreción nasal, tos, letargo, falta de apetito, vómitos y diarrea. En algunos casos, se produce un engrosamiento de la planta de las almohadillas de las patas.

En estados avanzados de la enfermedad puede verse comprometido el sistema nervioso del perro. En estos casos, pueden producirse convulsiones, espasmos o parálisis (parcial o completa)

La mayoría de los perros que contraen moquillo mueren. Aquéllos que sobreviven a la enfermedad suelen presentar trastornos de comportamiento causados por el daño ocasionado al sistema nervioso.

Puede ser difícil detectar el moquillo en sus primeras etapas, ya que los síntomas no siempre son muy evidentes. Podría ser que el perro parezca un poco cansado, y uno piense que es porque realizó alguna actividad física o porque hace mucho calor. En caso de duda, debes llevar a tu perro al veterinario inmediatamente.

PREVENCION

La única forma comprobada de prevenir el moquillo consiste en vacunar al cachorro contra la enfermedad. Mientras tu perro no esté vacunado, debes tener mucho cuidado de que no se exponga a ambientes nocivos. Esto puede resultar difícil, puesto que el virus del moquillo se transmite por el aire.

Por otro lado, no existe un tratamiento que permita eliminar al virus cuando la enfermedad se ha presentado. El único tratamiento que se puede dar actualmente a perros infectados de moquillo consiste en mitigar los síntomas, evitar la deshidratación y prevenir infecciones secundarias.

 


Tos de La Perrerasubir

Tos de las perreras es el nombre común de la traqueobronquitis infecciosa canina. Es una enfermedad canina altamente contagiosa que se caracteriza por la inflamación de las vías respiratorias, particularmente de la tráquea y los bronquios.
Esta enfermedad no se considera grave desde el punto de vista clínico, pero puede derivar en infecciones secundarias que pueden revestir mayor gravedad, especialmente en cachorros y perros viejos.

SINTOMAS:
Los perros afectados por la tos de las perreras sufren una enfermedad leve y normalmente están alertas, con buen apetito y en buen estado general. La enfermedad se caracteriza por los siguientes síntomas:

  • Tos seca e improductiva.
  • A veces los episodios de tos provocan vómitos.
  • Ataques de tos después de hacer ejercicio.
  • La tos suena como si el perro se estuviese ahogando o tuviese algún objeto dentro de la tráquea.
  • La palpación de la laringe o la tráquea puede producir ataques de tos.

Sin embargo, si aparecen complicaciones o infecciones secundarias, el perro puede presentar los siguientes síntomas adicionales:

  • Fiebre.
  • Falta de apetito.
  • Letargo.
  • Debilidad.
  • Descarga de los ojos y la nariz.
  • Dificultad para respirar.
  • Intolerancia al ejercicio.

CAUSAS:
En la mayoría de los casos, la traqueobronquitis infecciosa canina es causada por la bacteria Bordetella bronchiseptica o por el virus de la parainfluenza canina. Sin embargo, también puede ser causada por micoplasmas o por diferentes virus, como adenovirus, herpesvirus e incluso el virus de distemper canino que es el causante del moquillo.
Puesto que se trata de una enfermedad altamente contagiosa, los perros más propensos a desarrollarla son los que están en situaciones de hacinamiento o tienen contacto con perros infectados. Así, los perros que más probabilidades tienen enfermar son los que están en criaderos, albergues caninos, hoteles y residencias caninas, perreras y otros lugares donde pasan mucho tiempo en contacto con otros perros
No existe mayor predisposición por raza ni por sexo, pero sí por edad. Los cachorros y los perros viejos pueden sufrir esta enfermedad con mayor frecuencia. Las perras gestantes y los perros inmunodeprimidos también son muy propensos a contagiarse.

TRATAMIENTO:
En los casos leves de la enfermedad no se sigue ningún tratamiento clínico, sino simplemente reposo. En esos casos la tos suele desaparecer en un par de semanas. El ejercicio leve puede ser bueno para el perro, pero es importante evitar el ejercicio intenso hasta que el perro se haya recuperado por completo.
En casos más complicados, será necesario administrar antibióticos. El veterinario es quien debe recetar los medicamentos así como la forma de administrarlos.
Cuando la tos ha derivado en infecciones secundarias y problemas más complejos, el tratamiento será más difícil y puede requerir la hospitalización del perro.
El pronóstico es excelente en casos leves y moderados de la enfermedad. Sin embargo, si la tos de las perreras ha evolucionado en bronconeumonía u otro problema serio, el pronóstico dependerá de cada caso.


Pulgassubir

Las pulgas son pequeños parásitos de color café oscuro que habitan entre el pelaje del perro y otros animales. Son tan pequeñas y rápidas que es difícil detectarlas, pero es fácil detectar su excremento. Se desarrollan en climas cálidos y húmedos, por lo que pueden representar un problema estacional o permanente, según cuál sea el clima en el que vives.

Las pulgas chupan la sangre del perro y, al hacer esto, pueden transmitirle enfermedades contagiosas. Además, los perros que presentan una infestación masiva de pulgas pueden llegar a tener anemia. La saliva de la pulga también puede producir alergia en algunos perros, haciendo que el perro se rasque excesivamente y pueda llegar a dañarse a si mismo.

En el mercado hay muchos productos para prevenir y tratar las pulgas, desde collares hasta champu y pipetas. Consulta con tu veterinario de confianza cual es el indicado para tu perro por la edad y tamaño del mismo.


Cancersubir

Los perros, al igual que los humanos y otros animales, son susceptibles a padecer cáncer. El cáncer es un conjunto de enfermedades causadas por la proliferación descontrolada de células. Este crecimiento celular descontrolado produce exceso de tejido que se conoce como tumor o neoplasia. Los tumores malignos tienen la capacidad de dispersar las células enfermas a otras partes del cuerpo, y son los tumores cancerosos. Por su parte, los tumores benignos no son cancerosos porque no dispersan las células enfermas a otras partes del cuerpo. Sin embargo, puede ser necesario extirparlos quirúrgicamente cuando obstaculizan las funciones normales del cuerpo.
El cáncer es común en perros, siendo más frecuente en perros de más de 10 años. Sin embargo, su diagnóstico no siempre resulta fácil ya que los síntomas pueden pasar desapercibidos en etapas tempranas de la enfermedad.
Las pruebas de sangre, las radiografías, el examen veterinario de rutina y la ultrasonografía pueden proporcionar evidencia circunstancial de cáncer. Sin embargo, el diagnóstico confiable suele requerir de una biopsia.

Algunos síntomas que pueden indicar el cáncer en perros son:

  • Inflamaciones anormales que persisten en el tiempo o continúan creciendo
  • Úlceras que no sanan
  • Pérdida de apetito
  • Pérdida de peso
  • Hemorragias frecuentes
  • Olor a putrefacción en alguna zona del cuerpo
  • Desgana y dificultad para realizar ejercicio físico
  • Rigidez en alguna zona del cuerpo (esto puede producir cojera, por ejemplo)
  • Dificultad para tragar, respirar, orinar o defecar

La prevención del cáncer es difícil, ya que sus causas suelen ser desconocidas. Sin embargo, el buen cuidado del perro y el chequeo veterinario de rutina ayudan a mantener el estado general de salud de la mascota.
El tratamiento del cáncer en perros debe ser recomendado y seguido por un médico veterinario. Este tratamiento puede incluir cirugía, quimioterapia, radioterapia e inmunoterapia. Dado que estos tratamientos suelen ser específicos y complicados, puede ser necesaria la participación de un médico veterinario especializado en oncología.
Tipos de cáncer comunes en perros
Los cánceres más comunes en perros son:

  • Cáncer de piel
  • Cáncer de mama
  • Tumores cancerosos en cabeza y cuello
  • Linfoma
  • Cáncer testicular
  • Cáncer de huesos


Garrapatassubir

GARRAPATAS

Las garrapatas son parásitos externos que se alimentan de la sangre.

SINTOMAS:

La mayoría de los perros afectados por garrapatas no presentan síntomas y la infestación se hace evidente al ver o tocar al parásito. Sin embargo, cuando los presentan, éstos pueden comprender:

  • Irritación, picazón y enrojecimiento del área infestada.
  • Sacudida de cabeza cuando las garrapatas están en la cara, cabeza u orejas.
  • Parálisis, problemas gastrointestinales, deficiencia inmunológica o anemia cuando hay una enfermedad seria transmitida por garrapatas.

Los perros adquieren garrapatas del ambiente, principalmente en zonas de hierba alta donde suelen vivir estos parásitos, por contacto directo. En ocasiones también pueden adquirirlas por contacto con otros animales infestados, pero este tipo de contagio es menos frecuente. Las garrapatas pueden dejarse caer sobre el perro desde hierbas altas, pero no pueden saltar hacia el perro como comúnmente se piensa. Todos los perros, sin distinción de sexo ni raza, pueden contraer estos parásitos, pero los más expuestos a infestarse son los que pasean por lugares con hierbas altas, por el campo o por zonas descuidadas. Las épocas de primavera y verano son las de mayor riesgo de contraer garrapatas, pero estos parásitos pueden vivir sin alimentarse por mucho tiempo, por lo que también existen en otras épocas.

No es necesario un diagnóstico veterinario para detectar las garrapatas, ya que son ácaros suficientemente grandes y pueden verse a simple vista. También es frecuente detectarlas cuando se acaricia al perro y se sienten estos parásitos.

TRATAMIENTO:

El tratamiento consiste en quitar las garrapatas de la piel del perro lo más pronto posible y desinfectar el área afectada.

Es importante evitar las soluciones populares como quemar a la garrapata con un cigarro, aplicar alcohol o kerosén sobre la misma. Estas alternativas populares pueden conducir a que la garrapata se introduzca más en la piel del perro o a infectar la herida.

Si tu perro tiene garrapatas, haz lo siguiente para retirarlas:

  1. Prepara un frasquito con alcohol (suficientemente grande para almacenar las garrapatas) y unas pinzas pequeñas de punta fina. Usa guantes de goma para evitar cualquier contacto con la garrapata, ya que también puede transmitir enfermedades a humanos.
  2. Sujeta con las pinzas a la garrapata, lo más cerca de la base. Es decir, lo más cerca posible de la piel de tu perro, sin agarrar la piel. Solamente debes sujetar la boca de la garrapata y no tocar su cuerpo. Es muy importante que no aprietes el cuerpo del parásito, ya que eso puede causar el reflujo de sangre que ha chupado, junto con otros fluidos corporales, conduciendo a la infección de la herida.
  3. Gentilmente pero con firmeza, tira la garrapata hacia afuera. No lo hagas de golpe, sino lentamente. Sentirás algo de resistencia y te puede tomar cerca de un minuto retirar al parásito, así que no te desesperes. No gires ni retuerzas al parásito mientras jalas hacia afuera.
  4. Cuando hayas retirado la garrapata, deposítala en el frasquito con alcohol para asegurarte que muera. No la botes al fregadero porque no estaría muerta y podría seguir reproduciéndose. Tampoco la pises porque al hacerlo puedes estar dispersando sus huevos.
  5. Limpia con algún desinfectante (alcohol o alguna crema antibiótica) la herida.
  6. Busca otras garrapatas en la misma zona de la piel de tu perro, ya que es probable que exista más de una, y repite el procedimiento si es necesario.

Si queda algún resto de la boca de la garrapata dentro de la piel, tal vez puedas quitarla como se quita una astilla enterrada. Sin embargo, la mayoría de las veces, esos pequeños fragmentos son expulsados del cuerpo del perro con el tiempo. En caso que tengas dudas por la salud de tu perro, consulta con el veterinario. Existen muchos productos en el mercado, como FRONTLINE® Spray, que sirven para esto. Asegúrate de leer sus instrucciones antes de usarlos. –


SARNAsubir

Sarna es el nombre genérico para un conjunto de enfermedades de la piel que no solo se presenta en perros, sino en todos los mamíferos. Es causada por diferentes especies de ácaros, generalmente microscópicos, que viven sobre la piel o dentro de la misma.
En perros se presentan principalmente cuatro tipos diferentes de sarnas, cada una causada por un parásito diferente. Estos tipos son: sarna sarcóptica, sarna demodéctica, sarna otodéctica y cheyletiellosis.

SINTOMAS:
Los síntomas varían de acuerdo con el tipo de sarna presente. Sin embargo, algunos síntomas que pueden presentarse en todos los tipos de sarna, excepto la demodéctica, son:

  • Lamerse, rascarse y morderse frenéticamente en áreas localizadas del cuerpo. Especialmente alrededor de la cabeza, orejas, pecho, vientre, codos, pies y entrepierna.
  • Eritema (piel enrojecida).
  • Lesiones y cicatrices en la piel.
  • Alopecia (pérdida de pelo).
  • Caspa y piel aceitosa.
  • Piel reseca y quebradiza.
  • Engrosamiento de la piel y descamación.
  • Mal olor.
  • Sacudida frecuente de la cabeza.

Los perros con sarna demodéctica suelen presentar pérdida localizada de pelo (aunque también puede ser general), pero no sienten la picazón característica de otros tipos de sarna.

Cada tipo de sarna es causada por una especie de ácaro parásito. El veterinario te podrá explicar mejor en la consulta que tipo de acaro afecta a tu perro.
El diagnóstico de sarna no se puede hacer a simple vista, ya que los ácaros son muy pequeños. Para hacer un diagnóstico confiable, el veterinario debe tomar muestras de piel, ya sea frotando con un cotonete, apretando suavemente un portaobjetos contra el área afectada o con un raspado suave de la piel.
La muestra luego es analizada al microscopio para determinar si existen ácaros. De ser así, se identifica la especie en cuestión.
Lógicamente, este procedimiento es complementado con la historia del perro y otros procedimientos de rutina en la consulta veterinaria.

TRATAMIENTO:
El tratamiento específico depende del tipo de sarna que cause el problema. Existen medicamentos específicos para cada tipo de ácaro causante de esta enfermedad.
De cualquier modo, el tratamiento suele consistir en baños con champús especiales, recetados por el veterinario. El tiempo que dura el tratamiento puede ser largo y pueden necesitarse varias etapas, que deben llevarse a cabo de acuerdo con las indicaciones del profesional.
También puede ser necesario recortar el pelo en ciertas circunstancias para que los medicamentos sean más eficientes. O, en casos en los que hay infecciones secundarias, se pueden necesitar antibióticos para combatirlas.
Por último, puede ser necesario hacer algún tratamiento a las camas, muebles, alfombras y otros objetos con los que el perro tiene contacto frecuente. Esto también debe ser recomendado por el veterinario.
El tratamiento generalmente es eficaz, pero debe seguirse al pie de la letra. Es importante no seguir consejos de amigos ni usar remedios caseros, ya que es el veterinario el único que puede dar indicaciones efectivas para tratar la sarna en los perros.


TORSION GASTRICAsubir

La torsión gástrica es un síndrome muy grave que ocurre con más frecuencia en razas de pecho profundo, pero que puede sucederle a cualquier perro. Los perros que no reciben tratamiento inmediato mueren.
En el estómago del perro se forman gases como consecuencia de la fermentación del alimento. En condiciones normales, los perros son capaces de eliminar esos gases. Sin embargo, cuando se presenta la enfermedad, los perros no pueden eliminar los gases y el estómago se empieza a dilatar. La dilatación también reduce la capacidad del estómago para digerir su contenido, por lo que el alimento no pasa al intestino y continúa fermentándose en el estómago. Esto causa cada vez mayor dilatación, llegando a dificultar la respiración del perro porque el diafragma no tiene suficiente espacio para contraerse normalmente. Eventualmente, por el aumento del volumen estomacal o por los mismos movimientos del perro al intentar vomitar, el estómago gira sobre sí mismo, obstruyendo completamente los orificios que lo conectan con el esófago por un lado y con el intestino por el otro (cardias y píloro, respectivamente). Esta es la torsión gástrica propiamente dicha. Al torcerse el estómago, se comprimen arterias, venas y vasos sanguíneos del aparato digestivo, y se compromete la circulación general del cuerpo. En consecuencia, muchos órganos vitales dejan de funcionar y el tejido gastrointestinal se ulcera y muere (ocurre la necrosis de los tejidos). Si el perro no es tratado inmediatamente, muere.

SINTOMAS:
Puesto que esta enfermedad puede ocurrirle a cualquier perro y debe ser atendida inmediatamente, es bueno conocer los síntomas para poder reaccionar a tiempo. Síntomas que comúnmente presenta un perro cuando sufre dilatación-torsión gástrica son:

  • Inquietud y ansiedad.
  • Dolor en el abdomen. El perro puede mirar su abdomen, mordisquearlo, rascar el suelo, etc.
  • Abdomen tenso e hinchado. Si se golpea suavemente con los dedos suena como tambor (con suavidad porque el perro estará muy adolorido).
  • Intentos de vomitar sin conseguirlo.
  • Náuseas.
  • Respiración rápida y dificultosa.
  • Salivación abundante.
  • Encías pálidas o azuladas.
  • Taquicardia.
  • Debilidad, depresión y falta de apetito.

Si tu perro presenta estos síntomas debes llevarlo inmediatamente al veterinario ya que podría estar sufriendo un episodio de torsión gástrica.

La radiografía permite ver con claridad si es que el estómago está distendido. Además, si el estómago ha girado, el píloro (orificio que conecta el estómago con el intestino) se observa desplazado con respecto a su posición normal.

TRATAMIENTO:
En cuanto el perro con indicios de torsión gástrica llega a la clínica veterinaria es sometido a un tratamiento de urgencia. Se le administran fluidos y antibióticos por vía intravenosa. Inmediatamente después se procede a introducir una sonda a través de la boca hasta el estómago (intubación orogástrica) para liberar gases y descomprimir el estómago. Si esto no es posible se procede a perforar la pared abdominal con una broca o aguja (trocarización de urgencia). Todo esto se hace con el perro sedado. Después de haber descomprimido el estómago se hace un lavado gástrico. Posteriormente se realiza una cirugía para reacomodar el estómago en caso que estuviera torcido y arreglar cualquier otro problema causado por la dilatación o la torsión. Durante la cirugía se fija el estómago a la pared costal mediante un procedimiento conocido como gastropexia, para reducir el riesgo de que vuelva a ocurrir una torsión. El pronóstico varía según la gravedad que alcanzó la enfermedad. Cuando la torsión se trata en etapas tempranas, el pronóstico suele ser favorable. Sin embargo, si ha empezado a ocurrir necrosis, la tasa de mortalidad es alta incluso después de la cirugía. Los perros que superan las 48 horas posteriores a la cirugía suelen tener muy buenas probabilidades de sobrevivir.
Todos los perros pueden sufrir esta enfermedad, pero los que presentan mayor riesgo son:

  • Perros de pecho profundo (ej. braco de Weimar, caniche mediano, boxer, dobermann).
  • Razas grandes y gigantes (ej. borzoi, gran danés, rottweiler, pastor alemán).
  • Perros que comen una sola vez al día.
  • Perros que toman grandes cantidades de alimento o de agua de una sola vez.
  • Perros que comen muy rápido.
  • Perros nerviosos y estresados.
  • Perros que han sufrido previamente la dilatación-torsión gástrica.

PREVENCION:
Algunos consejos que pueden ayudar a prevenir la torsión gástrica son:

  • Repartir las comidas en dos o tres raciones al día en vez de dar una sola ración grande.
  • Evitar el ejercicio intenso una hora antes y tres horas después de darle alimentos o agua. El perro necesitará tomar algo de agua después de hacer un ejercicio intenso, pero es bueno darle solamente un poco hasta que se haya tranquilizado, o darle agua en períodos cortos. Se lo puede refrigerar mojándole la cabeza si es necesario.
  • Limitar la disponibilidad de agua a los perros que toman mucho y muy rápido.
  • No dar alimento a última hora de la noche.
  • Evitar que el perro tome mucha agua después de las comidas.

DIARREASsubir

La diarrea es una alteración en el flujo de materia fecal a través del tracto digestivo. Las heces fluyen rápidamente, son suaves y acuosas, y hay una reducida absorción de agua, nutrientes y electrolitos. La diarrea en perros puede ser aguda o crónica, dependiendo de sus causas. Cuando es aguda, aparece repentinamente, puede ser muy severa y también desaparece con rapidez. Cuando es aguda, es más leve pero persiste durante mucho tiempo si no es tratada.
La diarrea no es en realidad una enfermedad en sí misma, sino un síntoma común a muchas enfermedades. Sin embargo, debido al malestar que genera y a la deshidratación que produce, debe ser tratada con prontitud para evitar que provoque otros daños mayores. Por eso, es importante reconocer las señales de diarrea en los perros a tiempo.
Estas señales son:

  • Heces acuosas, suaves y sin forma definida.
  • Heces suaves o pastosas con sangre fresca (rojo brillante).
  • Heces suaves o pastosas con sangre digerida (rojo oscuro).
  • Heces suaves con mucosidad.
  • Sangre o mucosidad en los pelos o la piel alrededor del ano.
  • Aumento en el volumen o en la frecuencia de la defecación.
  • Urgencia para defecar.
  • Defecación en lugares inadecuados o poco comunes (especialmente en perros que han sido educados para ir al baño, pero que no pueden aguantar).
  • Vómitos.
  • Dolor abdominal.
  • Depresión y letargo.
  • Deshidratación.
  • Debilidad.
  • Pérdida de peso.
  • Pérdida de apetito.
  • Sonidos en el estómago.
  • Flatulencia.
  • Las principales causas de diarrea aguda en perros son:
  • Ingesta de sustancias tóxicas (metales pesados, organofosforados, medicamentos para humanos, plantas venenosas, detergentes, pegamentos, pinturas, etc.).
  • Gastritis canina.
  • Ingesta de alimentos en mal estado o material no digerible.
  • Cambios abruptos en la alimentación del perro.
  • Enfermedades metabólicas (enfermedad de Addison, enfermedades renales, enfermedades hepáticas, pancreatitis).
  • Obstrucción del intestino por cuerpos extraños.
  • Infecciones virales (parvovirus, coronavirus, rotavirus y moquillo).
  • Infecciones bacterianas (Salmonella, Campylobacter, Clostridum, Escherichia coli, etc.)
  • Estrés extremo (viajes, cambio de hogar, muerte de familiares humanos o caninos, nacimiento de un bebé, llegada de una nueva mascota, etc.).
  • Infección por hongos.

Las causas más frecuentes de diarrea crónica en perros son:

  • Alergia a la comida.
  • Cambios en la dieta.
  • Enfermedad renal.
  • Enfermedad hepática.
  • Síndrome de colon irritable.
  • Cáncer.
  • Infecciones bacterianas, virales y por hongos.
  • Parásitos internos.
  • Úlceras gástricas.
  • Úlceras intestinales.
  • Pólipos rectales.
  • Pancreatitis.
  • Estrés extremo.

En la mayoría de los casos de diarrea aguda, el tratamiento consiste en permitirle al intestino descansar para bajar la inflamación. Esto se consigue reduciendo la cantidad de alimento que se le da al perro durante algunos días, y dándole una dieta blanda con poca grasa (pollo deshuesado hervido con arroz, hamburguesa hervida con arroz, pasta hervida, etc.). Esta dieta debe mantenerse hasta unos cuatro días después que el perro se ha recuperado y luego se debe reintroducir la dieta normal de forma gradual.
Es necesario que el perro tenga agua fresca disponible todo el tiempo para evitar que se deshidrate por la diarrea. En algunos casos se pueden administrar sales de rehidratación, pero eso solamente los debe recetar el profesional veterinario a cargo, aún cuando estas sales son de venta libre. El tratamiento para perros que presentan diarreas más complicadas, persistentes, crónicas o con otros síntomas asociados (vómitos, fiebre, depresión, sangre en las heces, etc.) es variable y lo debe indicar el veterinario después de haber evaluado al perro enfermo. El pronóstico suele ser excelente para los perros con diarrea aguda. Para los perros con diarrea crónica, el pronóstico dependerá de la causa de la diarrea y del estado de salud general del animal.
Para prevenir las diarreas en nuestro perro, hay que:

  • Mantener al día las vacunas del perro.
  • Evitar que el perro coma de la basura.
  • No alimentarlo con los restos de nuestras comidas.
  • Brindarle una dieta saludable.
  • No estresarlo sin necesidad.
  • Mantener la higiene.
  • No dejar al alcance del perro sustancias tóxicas, como medicamentos y detergentes, que pueden causarle daños gástricos.

 


VACUNACION Y DESPARASITACIONsubir

El plan de vacunación para perros puede variar de acuerdo a las circunstancias, la ubicación geográfica, la incidencia de algunas enfermedades, etc., siendo conveniente consultar al Médico Veterinario quien establecerá un plan de vacunación para perros de acuerdo a su criterio profesional.

Como norma general, la vacunación de cachorros puede hacerse de la siguiente manera:
Antes de iniciar con el plan de vacunación, es conveniente que el perro se encuentre desparasitado, para lo cual debe utilizarse un antiparasitario interno que tenga acción ascaricida. – – Es conveniente aplicar 2 ó 3 dosis separadas por 8 a 12 días, comenzando a los 15 días de vida aproximadamente, antes de iniciar con las vacunas.

  • A los 40 – 45 días aplicar una dosis de Vacuna contra Parvovirus – Coronavirus. También puede aplicarse una dosis de Vacuna “Moquillo Sarampión”.
  • Alrededor de los 60 – 75 días se aplica: Vacuna contra Moquillo – Hepatitis – Tos de las Perreras y Vacuna contra Parvovirus – Coronavirus.
  • Alrededor de los 90 – 100 días se repite Vacuna contra Moquillo – Hepatitis – Tos de las Perreras y Vacuna contra Parvovirus – Coronavirus.
  • La vacuna Antirrábica se aplica a los 6 meses.
  • Anualmente se repiten las siguientes vacunas: Moquillo – Hepatitis – Tos de las Perreras y Antirrábica de por vida.

Las desparasitaciones se hacen de por vida cada 3 ó 4 meses.
Las vacunas pueden venir con distinta presentación de acuerdo a la marca comercial denominándose “doble”, “triple”, “quíntuple”, etc., las cuales se deben combinar adecuadamente para cumplir con el plan.
Lo anteriormente expuesto es para dar una idea de lo que sería un plan de vacunación para perros, pero se reitera que es importante consultar con el profesional Médico Veterinario para establecer el cronograma adecuado para cada circunstancia particular.